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Pequeño rincón manaba en Guayaquil 

Restaurante comida manabita, ubicada en sauces 1.  Atiende a sus clientes desde las 11:00 am  hasta las 22:00 pm. con el beneficio de satisfacer a todos. 

Pasaba por Sauces 1 mientras caía la tarde en Guayaquil, parecía que sería un domingo nublado, incluso que llovería, pero a la 1:00 pm el sol se encargó de derrumbar esa idea, pues no me sorprendí esto es típico en el clima de esta ciudad. Salí a buscar un lugar para almorzar, ojeaba por encima cada puesto de comida, pero no me decidía que comer. 

Elegí al último local de extensa fila de comedores, no era muy grande ni tan colorido en comparación de los otros locales en la manzana, tal vez su sencillez fue lo que me llamo la atención, dubitativamente me senté, a la  derecha estaba una señora degustando de una corvina frita con patacones y diagonal a mí, un padre comía acompañado de su hijo y desvié mi mirada hacia arriba donde estaba el televisor, en donde Futurama era el factor distractor del pequeño.  

Me preguntaba por qué nadie se había acercado a darme la bienvenida, como es lo tradicional en cualquier local de esta ciudad, pero eso solo me hizo sentir cómoda y sin presión, decidí abrir el libro de menú que estaba en el centro de la mesa para elegir que plato saciaría mi hambre en ese instante, los precios no eran tan bajos como lo esperaba, pero la comida recompensaba cada centavo. 

Escuché la voz de una señora saludándome, alzo la mirada y en sus manos tenía un plato lleno de chifles con sal prieta, “La entrada, sírvase, Bienvenida a COMIDAS MANABITAS" dijo, lo curioso es que era la señora de la corvina frita, rápidamente le agradecí y entendí que era la dueña del local o por lo menos alguien que trabajaba ahí.  

El menú con los precios de cada plato que se ofrece, además la entrada de cortesía por parte del comedor: plátanos con sal prieta. 

No esperé ni un minuto e inmediatamente empecé a comer, mi entrada se estaba terminando, aunque soy de Guayaquil, la sal prieta es uno de mis aperitivos manabas favoritos y no dudo que de muchos guayacos también lo sea. No me decidía que comer, había muchos platos para elegir; seco de chivo, seco de gallina, caldo de gallina, ceviches, moros, el tradicional corviche, etc. Finalmente, elegí del menú el famoso arroz con menestra y chuleta (plato típico de la perla del pacifico), lo acompañé de un vaso de quaker, les dije soy Guayaca.   

Mientras esperaba que llegue mi plato, observaba que las personas llegabas precipitadas para buscar alguna mesa del lugar y ordenar, ya eran alrededor de la 1:30 pm y el sitio estaba completamente lleno, mayormente las personas eligen el domingo para salir en familia. 

Por fin mi plato estaba en la mesa, visualmente me convenció, noté cómo se esmeraban en dar un buen servicio, comí el primer bocado y no estaba nada mal, todo parecía estar en su punto, la menestra estaba exquisita, bien dicen que la sazón y la comida de Manabí es una de la mejores de este país y puedo decir que tienen bien ganado ese título, para suerte de muchos en en puerto principal podemos encontrar varios comedores manabitas que vinieron a prosperar con su negocio. 

El arroz con menestra y chuleta  calmaba mi hambre, cuando  una pareja me preguntó si podían sentarse en mi mesa, todo estaba lleno y yo era la única que había salido a comer sola, le dije que sí, que no me vendría mal compañía, fue inevitable escuchar su mini discusión por elegir que comer, él joven se decidió rápido por un seco de gallina y ella dudaba entre un ceviche o un seco de chivo, finalmente y con algo de presión por parte de su novio eligió el ceviche. 

Había terminado de comer rápido, pero quise seguir en el lugar hasta que por lo menos la mayoría se retire. Durante mi corta estadía en ese rincón manabita, observaba personas que entraban y salían, clientes que se iban satisfecho por lo degustado y unos pocos que comentaban que la comida no era tan buena, “He probado mejores”, les decía un señor a sus acompañantes mientras salían y pasaban por mi mesa, pero en lo que la mayoría estaban de acuerdo era en el exquisito sabor del quaker, su valor era tan solo de 50 ctvs.  y lo vi en casi todas las mesas del lugar. 

El reloj marcaba las 2:00 pm, y el comedor se estaba quedando vacío, de repente choco mirada con uno de los meseros, me pregunto que estaría pensando mientras me veía, él seca el sudor de su frente que puede ser causa el sol o del cansancio que denota su rostro, mientras está limpiando las mesas, otro de los 3 meseros ya está sentado en la última mesa del local almorzando, a la última no la veo. Bebí mi último poquito de quaker, volví a mirar el televisor y esta vez vi a Homero con su cerveza en la mano, Futurama había terminado y ya estaba dando Los Simpson.  

A pesar de que llevaba mucho tiempo ahí , me pareció que el tiempo pasó  rápido, ya no tenía mucho que ver así que  finalmente me puse de pie , pero antes de irme  busque con la mirada a la señora que me ofreció la entrada manaba cuando llegue, la enfoque y me dirigí hacia ella , le agradecí por el servicio y felicite por la sazón; “Acaso es usted uno de esos críticos de comida”  dijo entre risas, le respondí de igual manera agregándole un estrechón de manos y que solo estaba buscando algo de comer y algo de que escribir para la página web, y salí de ese pequeño comedor manaba con un toque guayaco.

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